
AUTOR: OTERO ABELEDO, JOSÉ (LAXEIRO)
Dimensiones: 293 x 416 cm
Técnica: Óleo s/ lienzo
Este mural fue pintado por Laxeiro en la planta baja de este café sobre una pared de ladrillo, sin seguir la tradición de la técnica de la pintura al fresco, sino mediante una técnica "a seco". La escena es una visión particular de las Alegrías de vivir, pero en clave mitológica, reflexionando sobre los recuerdos del pasado y evocando una Galicia deseada. Pintada tras el período de la Guerra Civil, Laxeiro quiere ir más allá en esta obra, introduciéndose en la vanguardia pictórica, e intentando contrastar con la pintura académica que Pintos Fonseca había realizado ese mismo año para el salón de las tertulias del mismo Café.
Inspirándose en las bacanales y el tratamiento de los niños de Tiziano, llena de pasión dionisíaca una pintura de raíz expresionista donde, junto a los rojos y azules intensos, encontramos un cromatismo basado en terrosos y negros. La composición hace que el espectador conduzca la mirada desde el ángulo superior izquierdo hasta el margen derecho de la pintura, donde se sitúa la figura que da título al mural, una fuente antropomorfa de cuya boca y manos brotan flores como metáfora del surgir de la vida. La composición se completa con el movimiento desenfrenado de los niños, que celebran la alegría de vivir. La figura situada tras la fuente, un sátiro que observa la escena, es, según el Profesor Juan Monterroso, una de las evocaciones que hace Laxeiro a los grandes maestros españoles de los siglos XVI al XIII, desde el Greco a Goya.
LAXEIRO
José Otero Abeledo, natural de Lalín, falleció en Vigo en 1996, conocido como Laxeiro. Su obra manifiesta un distanciamiento del naturalismo regionalista de la época a través de la fusión entre modernidad y tradición, y junto con Luis Seoane, Manuel Colmeiro, Carlos Maside y otros, forma el grupo de "Los renovadores" dentro de la vanguardia artística gallega.
El grueso de su carrera artística lo desarrolló en Buenos Aires. Con la decadencia de la España franquista, vuelve en 1970, instalándose en Madrid, Lalín y Vigo, donde fallecerá en 1996 a los 88 años.
En 1981 se inaugura la Colección Laxeiro en Vigo, germen de lo que hoy es la Fundación que lleva su nombre.