La vegetación ribereña, formación vegetal de las orillas de los ríos, agrupa árboles (sauces, fresnos, alisos, álamos, robles...), arbustos (avellanos, cornejos...) y una capa herbácea (juncos, cañas, lirios de agua...). Adaptada a las crecidas, desempeña un papel esencial: estabilización de las riberas, regulación de las aguas, filtración, mantenimiento de la biodiversidad y evolución de los paisajes.
Antiguamente, esta arboleda natural proporcionaba a la sociedad rural leña, forraje, mangos para herramientas... lo que garantizaba su buen mantenimiento y su conservación a orillas de los ríos. Hoy en día, a menudo se encuentra degradada. Su gestión sigue siendo indispensable para preservar sus funciones ecológicas.
En la isla de Beaucaire, el bosque ribereño combina especies locales (sauce blanco, aliso negro, fresno común...) y algunas especies ornamentales, integradas en el paisaje del Tarn.