
Picasso pintó la torre de Hércules al óleo en una tabla. También la dibujó en uno de los periódicos manuales que hizo en A Coruña para comunicarse, a modo de original carta, con sus familiares de Málaga: en ese caso, la presentó sobre un plato y la bautizó como “Torre de caramelo”. Así es como la llamaba su padre, en alusión al color del granito que la reviste desde el siglo XVIII.
Yo creo que estaba predestinado a vivir en Coruña. El primer dibujo que hice fue un Hércules con una maza. Fue allí en Málaga y yo era muy chico. Digo predestinado porque ya sabéis que el monumento principal de Coruña es la Torre de Hércules.
Es el faro más antiguo del mundo entre todos los que siguen funcionando. Es romano, pero la leyenda cuenta que Hércules mató al gigante Gerión, lo enterró y sobre su tumba erigió esta torre. Esta, Galicia, es una tierra de muchas leyendas. Y de meigas, que haberlas, haylas.
A mí me encanta, por ejemplo, la historia de Lady Hester Stanhope. El 16 de enero de 1809, hubo en las afueras de la ciudad una batalla. En ella mataron de un cañonazo a Sir John Moore. Cuenta la leyenda que el fantasma de Lady Hester Stanhope, que era su amante, se aparece todos los 16 de enero ante su tumba, que está en el jardín de San Carlos. Algún día iré a Gran Bretaña para indagar más sobre la vida de esta mujer.
Hablando de Gran Bretaña. Dice otra leyenda que, Ith, que era el hijo de Breogán, vio desde lo lato de la torre una tierra lejana y se lanzó a su conquista. Esa tierra era Irlanda.
Mi padre llama al faro “torre de caramelo”. Es por el granito que la reviste desde el siglo XVIII. Así, como si fuese una “torre de caramelo”, con su plato y todo, la he dibujado. Y también la he pintado en una pequeña tabla. Así, cuando me vaya, tendré un recuerdo de ella para siempre.
Autores del texto:
Elena Pardo y Rubén Ventureira