
El Eusebio da Guarda, hoy instituto, es el centro en el que Picasso estudió enseñanza secundaria, con malas notas, y Bellas Artes, con excelentes calificaciones. En la primera planta de este edificio, recibió durante tres cursos clases de artistas como su padre, Román Navarro o Isidoro Brocos. Además, aquí realizó sus primeras exposiciones colectivas.
Aunque mi padre no gana mucho dinero, tres mil pesetas al año, tenemos una criada que ayuda en la casa, a cambio de cama y comida. Yo también la retraté. ¡Qué mujer! Un día casi arde la casa entera, porque se dejó encendido un brasero... No le falta trabajo: ya sólo ir a por agua a la fuente... Porque no tenemos agua corriente. Y en la fuente, que está en la plaza de Pontevedra, hay que esperar la vez hasta tres horas, y luego cargar con la sella llena de agua... ¡Qué tarea!
Dibujo todo el tiempo. Yo creo que ya lo hago igual que Rafael, el maestro del Renacimiento... Pero me llevará toda la vida aprender a dibujar como un niño... De momento, sigo el consejo de mi padre, y de mis otros profesores en la Escuela de Bellas Artes, como Román Navarro o Isidoro Brocos. Todos los profesores de la Escuela son muy académicos, salvo Brocos, que ha estado en París y viene con unas ideas un tanto revolucionarias...
En Bellas Artes saco muy buenas notas, y hasta salgo en el cuadro de honor. Peor me iba en el instituto, que tenía la Retórica y la Historia atravesadas. ¡Y de Francés... ya ni me examiné! Aunque me da a mí que lo voy a acabar dominando... Lo que más me gustaba del instituto es cuando me mandaban al cuarto de castigo: allí podía dibujar, dibujar y dibujar.
Autores del texto:
Elena Pardo y Rubén Ventureira