
Para que pudiera hacerse realidad la estación que estás visitando hizo falta mucha paciencia, pues se esperó por ella desde el siglo XIX y no se construyó hasta 1956.
Todo comenzó cuando se creó la primera línea ferroviaria de Galicia, entre Cornes y O Carril. El tren llegaba a las puertas de Vilagarcía, pero no al término municipal, pues, en aquel momento, O Carril era un ayuntamiento independiente.
Por lo tanto, Vilagarcía no tenía tren, ni estación, pero sí un puerto que iba creciendo, mientras eclipsaba al del Carril, que no permitía la llegada de grandes barcos. Esto va a cambiar con la construcción de la línea a Pontevedra y del muelle del Ramal, pudiendo llegar con los vagones directamente al mar. Eso sí, lo que no cambia es lo de no tener terminal ferroviaria.
En 1913, pasa una cosa curiosa. Y es que Vilagarcía va a conseguir una estación, pero no porque se construyese una nueva. Si no porque acababan de fusionarse los ayuntamientos de Carril, Vilaxoán y Vilagarcía, y por lo tanto la estación más antigua de Galicia pasa a ser de Vilagarcía. Por cierto, que lo de “Vilagarcía de Arousa” fue para diferenciar a esta ciudad de otra estación de tren llamada “Villagarcía” en Zamora.
En definitiva, la estación de Vilagarcía continúa siendo la de Carril, y para que se atiendan a las reivindicaciones de la ciudad se va a formar incluso una comisión para visitar al rey Alfonso XIII. Para facilitar su decisión, iban con un regalo bajo el brazo: la isla de Cortegada, para que tuviese allí su real palacio de descanso.
El plan fracasa, pero el deseo continúa. Será durante la dictadura franquista, en 1956, cuando se construya finalmente la nueva estación, más próxima al puerto y al casco urbano en un momento de importante desarrollo urbano de la ciudad.