
Edificio medianero de viviendas que conserva, a pesar de algunas alteraciones posteriores, buena parte de las características que definían las arquitecturas del barrio de la Magdalena de finales del siglo XVIII y principios del XIX.
Se trata de un inmueble de tres plantas, con fachada originalmente marcada por la simetría, actualmente alterada por las reformas de la planta baja, y organizada en tres ejes verticales que se corresponden a la apertura de los vanos.
En el eje central se observa una gran galería, que unifica las plantas nobles de la vivienda, la situada en el primer piso es un añadido que sustituye a un balcón preexistente, mientras que la situada en el piso superior es original del s. XVIII y tiene el tradicional sistema de apertura “a la inglesa”.
En zonas laterales las ventanas cuentan con pequeños balcones volados protegidos por rejas de hierro forjado de estilo barroco.
Los muros son de mampostería enlucida y la cantería de granito se reserva para las ventanas, puertas y para la cornisa de la parte superior.
Todo el interior de la propiedad se encuentra en excelente estado de conservación, especialmente los frescos del techo del salón de la planta principal realizados por el pintor E. Bacorelli (1856).