
Gran edificio residencial de cuatro plantas, ubicado en el cruce de las calles Magdalena y San Diego, datado en 1763, durante la primera fase de construcción del barrio de la Magdalena.
El tamaño del inmueble y su situación dentro de la trama urbana, en esquina, disponiendo de dos fachadas, es indicativo de su pertenencia en origen a una familia de posición social acomodada.
La fachada principal, de estilo clasicista, es la que da a la calle Magdalena. Tiene 10,5 metros de ancho, se organiza en tres ejes verticales de vanos y presenta las características típicas que definen la arquitectura doméstica de la época: simetría, muros de mampostería enlucida en la mayor parte del edificio; uso de mampostería de granito en los bordes de las puertas, ventanas, balcones, cornisa y esquina; presencia de balcón volado a lo largo de todo el frente del primer piso.
En el centro de la fachada, conectando la segundo y tercera planta, hay un mirador, probablemente uno de los más antiguos de la ciudad, que descansa sobre una base volada de granito. Este elemento arquitectónico será muy frecuente en las casas de la burguesía ferrolana, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XIX.
Destacan también las balaustradas de hierro forjado de estilo rococó que protegen y decoran el balcón del primer piso y los laterales del segundo piso.