
Es un claro ejemplo de la arquitectura académica española desarrollada en España en siglo XVIII. Su construcción comienza en el año 1765 de la mano de Julián Sánchez Bort y Antonio Bada y Navajas, dos ingenieros militares que se encontraban también a cargo de las obras de Arsenal.
El templo sustituye a una arquitectura anterior, también dedicada a San Julián, desaparecida debido a las obras del complejo militar. La nueva construcción apuesta por un clasicismo apreciable a simple vista, con un exterior dominado por armonía de líneas y la proporción de dimensiones. Academicista es también su tipología constructiva, utilizando la planta de cruz griega inscrita en un cuadro, que sigue los modelos italianizantes de la Real Academia de San Fernando de la que eran miembros sus autores.
Como elemento artístico destacado, nos informa Couselo Bouzas que el escultor Carlos Porto realizó en 1784 el monumento de la Semana Santa, en cuyos intercolumnios se situaban las estatuas de los cuatro Evangelistas, coronando la susodicha obra las tres virtudes teologales.
San Julián de Ferrol es el primer edificio que asume plenamente las prerrogativas clasicista en Galicia en un tiempo en el que barroco todavía era el estilo constructivo dominante en la zona.
La fiesta patronal se celebra el 7 de enero, con la curiosa tradición de repartir arroz con leche entre los vecinos de la ciudad.
Desde el año 1959, tras una bula papa dictada por el Papa Juan XXIII, el templo alcanza la categoría de concatedral de la diócesis Mondoñedo-Ferrol.