
La situación actual del Pazo de Paxariña (s. XVI) no es la original. Fue trasladado piedra a piedra desde San Pedro de Porto hasta este nuevo entorno (al lado del río Lamastredo, justo frente a la desembocadura del río Grande) tras ser comprado por Evaristo Mouzo, magistrado del Tribunal Supremo, y dueño del Pazo de Mouzo (s. XVIII). En Dor aun puedes ver la capilla y el palomar de esta poco común -en cuanto a la arquitectura- casa feudal gallega. En el dintel de la capilla hay una inscripción con el nombre de Martín Pereira y el año 1693 que podrían corresponder a la fecha de construcción de todo el conjunto arquitectónico.
El edificio es de planta cuadrada, con tejado a cuatro aguas –lo más común es que sea a dos- y dos alturas. En una de las fachadas laterales se sitúa la chimenea, el elemento más sobresaliente del edificio. La fachada principal, que mira al mar, cuenta con escaleras con balaustrada de piedra tallada que suben al piso superior, donde se puede ver el escudo nobiliario.
La primera planta acoge la bodega, algunos dormitorios y una pequeña sala de estar. En la parte superior está la cocina con una gran chimenea y otras dependencias. Su estado de conservación es bueno y hoy el pazo es una hermosa casa de turismo rural.
VIDEO: Spot “En la orilla del mar”