Un río con muchas facetas.
Tranquilo y dócil en la vertiente del Glénic, donde acaricia las rocas musgosas, muestra su carácter a partir de la cascada de Moulines, en Anzême.
A partir de ahí, el paisaje se vuelve excepcional, sobre todo cuando las escarpadas gargantas graníticas adquieren sus colores otoñales. En cada ladera, los actores son los mismos: pequeños robles achaparrados pegados al suelo, como para hacer compañía a los brezos, helechos y enebros.
Hay muchos miradores desde los que contemplar la belleza, que a veces incluso permite acercarse.
Teléfono fijo : 05 55 89 24 61
E-mail : info@paysdunois-tourisme.fr
Peñasco, acantilado, garganta
Oui
Conditions de visite : Visita libre