San Roque es el patrón de las profesiones médicas, de los animales maltratados y el sanador de los apestados. El culto a San Roque se desarrolló sobre todo en Bigorre durante las epidemias de peste del siglo XVII. Esta capilla está coronada por un campanario con la curva y la contracurva características del arte barroco. Dos pilastras enmarcan la puerta y las barras de sección cuadrada de la fachada están dispuestas en forma de rombo, lo que favorece los juegos de luces y sombras en el interior. En 1822, el ayuntamiento la restauró y llevó a cabo importantes obras en el interior en 1847. En la década de 1980 se renovó el tejado y, por iniciativa de Denis Pécassou, con la ayuda de un grupo de voluntarios, se decoró todo el interior con frescos murales. Estos frescos evocan escenas de la vida rural relacionadas con la religión: - «las rogativas»: el sacerdote, en procesión con los fieles, bendecía los campos deteniéndose ante las cruces del pueblo. - la bendición de los rebaños del pueblo, que se celebraba una vez al año.