
Este recorrido invita a pasear entre bosques profundos, patrimonio medieval e historia milenaria en las tierras de Illeville-sur-Montfort, una de las localidades más antiguas del territorio.
El nombre del pueblo se remonta a la época normanda, mucho antes de la conquista de Inglaterra. Originalmente designaba la propiedad (villa) de Wila o Withlac, un nombre vikingo que dio lugar a Willerville en el siglo XVI antes de evolucionar hacia Illeville. Este mismo origen se encuentra en numerosos topónimos ingleses como Illingham o Wilton. Restos arqueológicos y vestigios antiguos demuestran además una ocupación aún más antigua, de época galorromana, cuando estas tierras fueron ganadas progresivamente al bosque de Montfort.
La joya arquitectónica del recorrido es la iglesia de Saint-Médard, construida en su mayor parte durante el siglo XIII. Su torre cuadrada de baja altura, la nave, el coro, el crucero y las bóvedas originales se complementan con un notable pórtico del siglo XVI que combina influencias góticas y renacentistas con gran elegancia.
El parque arbolado del Château du Courant ofrece algunas sorpresas botánicas, entre ellas cedros azules y secuoyas gigantes. Por su parte, el Bosque Estatal de Montfort acompaña la caminata a lo largo de cuatro extensos tramos ondulados y constituye el eje central de esta ruta.
Un viaje entre la memoria vikinga, las piedras medievales y la belleza intemporal de los bosques normandos.