

Este recorrido atraviesa con generosidad la campiña normanda, combinando patrimonio inesperado, paisajes contrastados y curiosidades arquitectónicas.
En Touville-sur-Montfort, el patrimonio construido sorprende por su diversidad. Frente a la iglesia se alza una elegante mansión renacentista de entramado de madera, mientras que al final del recorrido una villa de la Belle Époque evoca el refinamiento de Deauville. Dos épocas y dos universos distintos separados por apenas unos cientos de metros. La iglesia merece una visita detenida: su nave románica del siglo XIII fue embellecida en el siglo XVI con magníficas ventanas geminadas de estilo gótico flamígero y un elegante pórtico de entramado de madera. Casas señoriales y tradicionales viviendas con techo de paja completan este conjunto patrimonial de gran riqueza.
Los paisajes se suceden sin monotonía. Aproximadamente una cuarta parte del recorrido atraviesa zonas boscosas con largas pendientes, antes de dar paso a caminos hundidos del bocage, campos abiertos y pequeños núcleos habitados.
La ruta también reserva dos sorpresas arquitectónicas. Un puente cruza un cauce normalmente seco que puede convertirse en un torrente durante las tormentas, mientras que otro salva una línea ferroviaria mediante una elegante estructura de piedra y ladrillo. Estas discretas obras de ingeniería aportan un encanto adicional a la caminata.
Una ruta normanda llena de sorpresas, donde arquitectura, naturaleza y curiosidades se combinan para ofrecer una experiencia inolvidable.