

Este recorrido rinde homenaje a uno de los elementos más característicos del paisaje normando: el bocage y sus árboles trasmochos. Presentes a lo largo de todo el itinerario, constituyen el alma del paisaje y el hilo conductor de la caminata.
Los caminos hundidos representan cerca de un tercio del recorrido. A menudo discurren entre dos taludes bordeados por antiguos setos de carpes, fresnos y robles podados como árboles trasmochos, formando impresionantes túneles vegetales. En las zonas más abiertas, una hilera de árboles trasmochos suele acompañar discretamente el sendero, recordando la permanencia de este paisaje modelado por generaciones de agricultores normandos.
El punto de partida ofrece una introducción especialmente elegante. Un portal de piedra rústica marca la entrada de una mansión de entramado de madera, acompañada por un magnífico cedro y dependencias cubiertas de paja. El conjunto forma una composición arquitectónica y paisajística de gran armonía.
A mitad de camino, el estanque pedagógico de La Croisée invita a realizar una pausa dedicada a la observación de la naturaleza. Este espacio ha sido diseñado para descubrir y comprender la vida acuática y es accesible para todo tipo de visitantes.
Entre el bocage ondulado, las llanuras abiertas y los discretos bosques, este recorrido revela con gran autenticidad la identidad profunda de un territorio situado muy cerca del valle del Sena.