

Este recorrido ofrece una notable diversidad de paisajes. Los amplios campos abiertos dan paso a los caminos hundidos del bocage normando antes de adentrarse en un bosque ondulado. A lo largo del itinerario destacan numerosos árboles de gran porte, como los fresnos trasmochos de los setos y las majestuosas hayas y robles de los bosques, auténticos testigos de un paisaje normando cuidadosamente conservado.
La naturaleza también reserva una curiosidad inesperada: un barranco de tormenta, un auténtico uadi normando, que permanece seco la mayor parte del año y se transforma en un torrente impetuoso durante las lluvias intensas. Conviene evitarlo tras una tormenta, aunque resulta fascinante en cualquier época del año.
Desde el inicio, la iglesia y las hermosas casas señoriales de ladrillo o entramado de madera anuncian un patrimonio arquitectónico de gran calidad.
Muy cerca del sendero se encuentra la Capilla de Bonnebos, construida a finales del siglo XVII y catalogada como Monumento Histórico. Alberga el Museo Departamental de la Resistencia y la Deportación. Su palomar adyacente, último vestigio de una importante propiedad señorial, transmite una sobria y emotiva elegancia.
Entre paisajes, naturaleza y memoria, este recorrido no deja indiferente a nadie.