

Este recorrido, verde y ondulado, atraviesa bosques y paisajes típicos del bocage normando. El bosque ocupa casi la mitad del trayecto y sirve de telón de fondo a los ocho miradores que jalonan la ruta, mientras que en primer plano suelen extenderse praderas rodeadas de setos, características del paisaje normando.
Una de las paradas más singulares y entrañables del recorrido es el Árbol de los Pañuelos de Saint-Laurent. San Lorenzo, patrón de la localidad, sigue siendo objeto de una tradición muy arraigada. Cerca de la fuente que lleva su nombre se encuentra una estatua colocada en un árbol del que cuelgan numerosos trozos de tela. Se cree que la fuente tiene propiedades curativas para las afecciones de la piel. Los peregrinos sumergen un paño en el agua, lo aplican sobre la zona afectada y luego lo cuelgan de una rama mientras dirigen una oración al santo. Con su lavadero cubierto cuidadosamente restaurado y su mesa a la sombra, el lugar invita naturalmente a hacer una pausa y disfrutar de un picnic.
En Selles, el imponente ayuntamiento cuenta una hermosa historia de generosidad. Célestin Drou, hijo del pueblo que hizo fortuna en París, legó una importante suma de dinero a su localidad natal al fallecer en 1890. Gracias a esta donación se construyeron el ayuntamiento y la escuela. Como muestra de agradecimiento, el municipio sigue manteniendo hoy su tumba en el cementerio de Montmartre, en París.