

Partiendo de Bouquelon, este recorrido atraviesa uno de los paisajes más singulares de Normandía: el Marais Vernier, una zona húmeda reconocida por la Convención Ramsar y considerada única en Francia por su extraordinaria riqueza ecológica. Un mosaico de praderas húmedas, marismas y carrizales se extiende hasta donde alcanza la vista, rodeado por colinas densamente boscosas que forman un auténtico anfiteatro natural.
El sendero bordea una de las mayores turberas de Francia, donde los courtils —antiguas parcelas alargadas delimitadas por zanjas y árboles— dibujan un paisaje característico e inconfundible. Las tradicionales granjas con techos de paja salpican el territorio, reflejando siglos de adaptación humana a un entorno dominado por el agua.
Bouquelon también posee un patrimonio arquitectónico excepcional. El Dominio del Château du Plessis, protegido como Monumento Histórico, destaca por su diversidad. Incluye una mansión, un palomar, zonas boscosas y la capilla de Saint-Eustache, que conserva obras del pintor Symon Gredovin fechadas en 1608. En 1844 se añadió además una capilla funeraria neogótica diseñada por el arquitecto Jacques-Eugène Barthélémy.
La iglesia de Saint-Ouen, también clasificada como Monumento Histórico, completa este conjunto patrimonial. Construida en el siglo XI bajo el patrocinio del señor de Roys, conserva su portal occidental original y una ventana medieval, discretos testimonios de más de nueve siglos de historia.
Una ruta donde la naturaleza excepcional y el patrimonio histórico se unen para revelar toda la singularidad del Marais Vernier.