

Abierto de abril a octubre, este recorrido familiar invita a descubrir uno de los espacios naturales más extraordinarios de Normandía. Antiguo meandro del río Sena, el Marais Vernier se extiende sobre 4.500 hectáreas y alberga una de las mayores turberas de Francia, reconocida como humedal de importancia internacional por la Convención Ramsar.
El sendero atraviesa terrenos comunales, bordea un pequeño canal y sigue la Dique de los Holandeses (Digue des Hollandais), desde donde se disfruta de una vista original del puente de Tancarville. Al sur, las colinas boscosas cierran el horizonte, mientras que al norte la presencia del Sena acompaña constantemente el paisaje.
El lugar es un auténtico paraíso para los observadores de aves, ya que se encuentra en una importante ruta migratoria del estuario del Sena. Durante las inundaciones, las observaciones ornitológicas pueden resultar especialmente espectaculares. ¡Se recomienda llevar botas impermeables!
El propio pueblo de Marais Vernier también merece una visita, con sus casas de techo de paja y sus tradicionales construcciones de entramado de madera, fiel reflejo de una arquitectura rural estrechamente vinculada a este singular territorio húmedo.
Un sendero accesible para toda la familia, ideal para maravillarse con una naturaleza generosa a pocos pasos del estuario.